Poeta y basura

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“En el jardín hay un cerezo dormido, pero parece muerto. Este otoño comenzó a sentirse apático, y la dejadez se apoderó de su espíritu. La vida, cansada de verle abúlico y desastrado, decidió que lo mejor sería que se tomaran un tiempo para reflexionar sobre su relación, y se marchó de vacaciones, dejándole en un estado de abatimiento que hizo que se fuera consumiendo poco a poco hasta que acabó por convertirse en lo que es ahora: el aletargado esqueleto de un cerezo; una osamenta de madera clavada al suelo, que solo espera que regrese la vida”.

jueves, 13 de enero de 2011

Funkolate

English version:

The word funk basically refers to a strong, generally offensive odor. Funk is a music genre that originated in the mid-late 1960s when African American musicians blended soul music, soul jazz and R&B into a rhythmic, danceable new form of music. Funk de-emphasizes melody and harmony and brings a strong rhythmic groove of electric bass and drums to the foreground. Funk songs are often based on an extended vamp on a single chord, distinguishing it from R&B and soul songs centered around chord progressions.

Artists like Parliament-Funkadelic, Sly and the Family Stone, Kool & The Gang, Tower Of Power, Earth, Wind & Fire, The Blackbyrds, The Ohio Players, The Brothers Johnson, and Charles Wright & the Watts 103rd Street Rhythm Band. But... what about the Spanish funk? It is not so abundant but bands like O'funk'illo, for example, has marked a before and an after. I signed up on Facebook pages as Soul Station, Honkytonk Bar, Moe Madrid or Sala Siroco, cool places in the capital city which refuse to give up the battle against commercial music. I do not know how but a couple of days ago I was added as a friend in the social network a very very new funk band: Funkolate. What a suprise! This new band from Madrid has made roots music based on modern-tinged funk and lyrics with messages daring, surprising and fun do not leave anyone indifferent. They are currently recording an album that, eagerly, I hope your delivery. As soon as I can, I will escape to a live concert because they sound so fucking good. Guys, you got the funk!



Versión española

La palabra funk en inglés se refiere originalmente a un olor fuerte, generalmente ofensivo. El funk es un género musical, que nació entre mediados y finales de los años 1960 cuando músicos afroamericanos fusionaron soul, soul jazz y R&B dando lugar a una nueva forma musical rítmica y bailable. El funk reduce el protagonismo de la melodía y de la armonía y dota a cambio de mayor peso a la percusión y a la línea de bajo eléctrico.

Entre sus máximos exponentes encontramos a artistas como Parliament-Funkadelic, Sly and the Family Stone, Kool & The Gang, Tower Of Power, Earth, Wind & Fire, The Blackbyrds, The Ohio Players, The Brothers Johnson, y Charles Wright & the Watts 103rd Street Rhythm Band. Pero... ¿qué hay del funk patrio? No es abundante pero O’funk’illo, por ejemplo, ha marcado un antes y un después. En Facebook estoy suscrito a páginas como Soul Station, HonkyTonk Bar, Moe Madrid o Sala Siroco, garitos de la capital que rehúsan darse por vencidos en la batalla contra la música comercial. Desconozco cómo pero hace un par de días me añadió como amigo un grupo muy muy funkero: Funkolate. ¡Vaya sorpresón! Esta reciente banda madrileña hace música basada en raíces del funk con tintes modernos y sus letras con mensajes atrevidos, sorprendentes y divertidos no dejan indiferente a nadie. Actualmente están grabando un disco que, ansiosamente, espero que a su parto. En cuanto pueda, me escapo a un concierto suyo porque suenan de putísima madre. Chavales, you got the funk!


Nítsuga Sotso Anibor

miércoles, 5 de enero de 2011

Los limoneros vs. Paradise now

English version:

Conflicts films: Lemon tree and Paradise now. I highly recommend both. The first is Israelite and the second Palestinian but both the are two faces of the same coin.

On the one hand, Les citronniers talks about the dispute for lemon trees that will be eliminated to threaten the new home of Defence Minister. The film plunges us into the daily life in that country and the problems of people living in the territories confronted and, through a parable, the director shows us the contradictions and phobias of Jewish society and the drama and the helplessness of the Palestinians. The injustice is palpable in the environment because it is a fact that Israel was born illegally, they are colons who were sent there by the United Kingdom in 1948 for a Jewish homeland. Apparently, it is a simple film and easy to watch but in amazing correlations, the director portrays us through various characters' a society burdened by a conflict that seems to have no solution. Palestinian society, apart from the subjugation and oppression suffered by the Israeli state, has its own drama in the chieftaincy and machismo of Muslim society, the lack of cohesion of the various factions and the moral dictatorship is an armed struggle for citizenship in general. Considerable attention deserves the symbolism that each character represents in the conflict. For example, the Defence Minister is called "Israel" as if everything he did or attempts were a near-exact translation of the State's action in recent decades.

On the other hand, Paradise Now is about two Palestinians friends discouraged by the audacity of the invasion and the suffering. They notice that everything is getting worse and decide to blow themselves up in Tel Aviv because they think that, against an army as the Israeli one, the only thing left is to use is their own bodies. However, something goes wrong and the reflection that gracefully captures the director is awesome. It’s like a conversation about if those ways are the suited or not.

In my opinion, using the knowledge I acquired last year in the subject of "International Relations”, I think that the Israeli administration should be aware that, to appease the insecure, relegating the military should blindly bet on the development of Palestinians. They should realize that what is really important is to seek the social, economic, political and geographic problems. But how could this be solved if the genesis of the causes mentioned above falls on them?


Versión española

Cine de conflictos: Los limoneros y Paradise now. Recomiendo encarecidamente ambas. La primera es israelí y la segunda palestina pero ambas versan sobre el anverso y reverso de la misma moneda. Moneda marchita.

Por un lado, Los limoneros trata sobre la disputa por un limonero que va a ser eliminado por suponer una amenaza para la nueva casa del primer ministro. La cinta nos sumerge en la convivencia y los problemas de la gente que vive en los territorios confrontados y, por medio de una parábola, el director nos muestra tanto las contradicciones y fobias de la sociedad judía como el drama y la indefensión del pueblo palestino. La injusticia se palpa en el ambiente ya que es una realidad el hecho de que Israel es invasor y colono ilegal, que a diario sesgan más y más los derechos de los nativos, todo por culpa de la decisión que tomó Reino Unido en 1948 de otorgarles un territorio a los judíos. Aparentemente, es una pieza sencilla y fácil de ver pero, en correlaciones maestras, el director nos retrata por medio de diversos personajes la vida cotidiana de una sociedad lastrada por un conflicto que parece no tener solución. La sociedad palestina, aparte del sometimiento y opresión que sufre por el estado israelí, tiene su propio drama en el caciquismo y machismo de la sociedad musulmana, la falta de cohesión de las distintas facciones y la dictadura moral que tiene la lucha armada sobre la ciudadanía en general. Es de notable atención el simbolismo que cada personaje en el conflicto representa. Por ejemplo, el Ministro de Defensa recibe el nombre de “Israel”, como si todo lo que hiciese o tratase fuese una traducción cuasi exacta de la actuación del Estado en las últimas décadas.

Por otro lado, Paradise now trata sobre dos amigos mecánicos palestinos que, desalentados por la desfachatez de la invasión que sufren, de que todo va a peor y abnegados a aceptar, deciden prestarse a inmolarse en Tel Aviv convencidos de que, contra una ejército como el de Israel, lo único que les queda es usar sus propios cuerpos. Sin embargo, algo sale mal y la reflexión que con garbo plasma el director es impresionante, no deja indiferente.

En mi opinión, empleando los conocimientos que el año pasado adquirí en la asignatura de “Relaciones Internacionales” la administración israelí debería tener presente que, para apaciguar la inseguridad, debería relegar lo militar donde habite el olvido y apostar a ciegas por el desarrollo de los palestinos. Deberían percatarse de que lo realmente relevante sería buscar las causas sociales, económicas, políticas y geográficas en aras de actuar en base a ellas puesto que, con presencia militar, se alimenta la animadversión y el odio generalizado. Sin embargo, ¿cómo sería posible que esto se solucionase si el génesis de las causas anteriormente mencionadas recae principalmente en ellos?

Nítsuga Sotso Anibor

domingo, 2 de enero de 2011

La carretera (The road)

English version:
It was exciting how, in the solemnity of the night, I crossed asphalt rivers through the mountains at the steering wheel of my old BMW 325 iX. Me, captain; the car, my boat; the mist, a terrible sea. Avoiding waves of bends immersed in a fog storm that seemed not to let breathe, I knew I was born in these countries; I was part of their bowels; an element embedded in a perfection that suspected no limits. So, I continued. I continued miles carrying the sunlight, as Apollo, to a thirsty nature of friendship and love, spinning in ways that, to an uncertain destinations collection, succulently invited me to take them by their sirens’ songs. Suddenly, a fleeting flash. Swift, my heart swallows. So soon, rocked into the abyss.

The next thing I remember is looking at a peaceful sky, at the zenith of a roll over, and to notice how the brightness of stars gives me a welcome.

Versión española:
Era emocionante cómo, en la solemnidad de la noche, surcaba ríos de asfalto a través de montañas al volante de mi viejo BMW 325 iX. Yo, capitán; el coche, mi barco; la niebla, un terrible mar. Esquivando oleadas de curvas inmerso en una caliginosa tormenta de brumas que parecía no dejar respirar, me supe oriundo de esos campos, parte de sus entrañas, un elemento más engarzado en una perfección que no conocía límites. Así, continué. Continué kilómetros llevando la luz del sol, como Apolo, a una naturaleza sedienta de amistad y cariño, danzando por caminos que, hacia un repertorio de destinos inciertos, suculentamente me invitaban a tomar sus sirenas. De repente, un fugaz destello. Raudo, el corazón se atraganta. Tan temprano, columpiado al abismo.

Lo siguiente que recuerdo es mirar a un sosegado cielo, en el zénit de una vuelta de campana, y notar cómo el brillo de las estrellas me daba la bienvenida.

Nítsuga Sotso Anibor
*Nota: a partir de ahora, voy a traducir todas mis publicaciones para abrirme a ser leído también por aquellos no hispanohablantes :)

(© Todos los derechos reservados)

viernes, 31 de diciembre de 2010

De instintos y destino

Instintos, corazonadas, impulsos, pálpitos y destino. La naturaleza del tiempo y sus agujas. Me lleva pasando toda la vida pero, percatándome de ello, hará un par de años. Con esta entrada pondré de manifiesto mi posición ante la pantanosa ciénaga por la que nuestros pies caminan.

Todos, en ciertas situaciones, desconociendo cómo, sentimos cómo algo dentro se desgarra empujándonos a una acción, exenta de razón alguna, desmotivada, pero nos sospechamos acertados. Ese impulso se convierte en un fuego arduamente vencible y, de repente, sucumbimos ante él. ¡Claro! ¿Por qué no? Personalmente, me encanta cerrar los ojos a una sociedad enferma por el materialismo y las formalidades y liberar al orangután que llevo dentro. Dar de espaldas a lo políticamente correcto, a traspasar las barreras de lo considerado anormal. Si quiero algo, lo hago. Si pienso algo, lo digo. Si siento la necesidad de eructar y peerme a los cuatro vientos, más a gusto que me quedo. Pero no sólo me refiero a ser como uno es ni al carácter humano. No. El punto importante es el por qué de la abrasadora fogata que nos pincha en el culete hasta hacer algo, carente de fundamento y argumento alguno. Pues, desde mi humilde parecer, estimo que si nos sentimos llamados a hacer algo es porque el destino (llamadlo férreo suceder, Dios, Buda, neandertalismo, conjurado acontecer, Cervantes o SGAE) así lo ha escrito. No somos más que líneas ya redactadas de un largo tratado llamado Humanidad. Resulta curioso que las cosas ocurran en determinados momentos. Demasiado curioso. Tanto, que no puede simplemente nacer de la curiosidad. Cuando me adentro en noches de humo, me divierto preguntando a desconocidos aparentemente superficiales “Oye tú, ¿casualidad o destino?”. Hablando de todo esto en el Bareto con el amigo Setas y Triple R, amamantamos la conclusión de que, estadísticamente, la probabilidad/posibilidad de que ocurran determinadas cosas es ínfima, tan desesperanzadora como que Zapatero dé buenas noticias. Estar ahí sentados ha sido un cúmulo de circunstancias, un, como yo lo llamo, baile de variables. Nuestras vidas están regidas por una suerte de inexactitudes que apenas logramos a concebir. Si aceptamos que la vida humana se rige por la razón, la posibilidad de vivir queda destruida. Un ejemplo: en primer lugar, somos hijos del orgasmo y, a ello, se le suman todas las variables que jugaron en la vida de nuestros progenitores; en segundo, para estar ahí hemos tenido que nacer en fechas cercanas, en decidir estudiar en Madrid, en ese Colegio Mayor, en pasar por novatadas para conocernos pero, sobre todo, en caernos bien y, tercero, millones de cosas como las acciones de antepasados lejanos, las guerras, los accidentes, las enfermedades, el dinero, el trabajo, los viajes, las experiencias, los gustos, las circunstancias de persona/tiempo/lugar y así millones de cosas que interceden hasta parir el producto: nosotros sentados en un bar barato. ¡Ah! Y que Antonio montase el Santa Elena cerquita de Ciudad Universitaria, por supuesto.

¿Por qué yo?
¿Por qué tú?
¿Por qué tú y yo ahora?
¿Por qué de repente cuesta tanto poder respirar?
Mareado, no ceso de dar vueltas en un cabaret lucífugo.

Decía Óscar Wilde en El retrato de Dorian Gray: “Porque el fin de la vida es el desarrollo personal para alcanzar plenamente la naturaleza de uno mismo. Para eso estamos aquí. Una persona debería vivir exteriormente su vida. Dar forma a todo sentimiento. Expresión a todo pensamiento. Realidad a todo sueño. Todo impulso que reprimimos anida en la mente envenenándonos. Sólo hay un modo de vencer la tentación: cediendo ante ella. Resístala y el alma enfermará con el ansia de las cosas que a sí misma se ha prohibido. No hay nada que pueda sanar el alma sino los sentidos. Del mismo modo que nada puede sanar los sentidos sino el alma”.


Efectivamente Señor Mayer, efectivamente.
*Recomendado para Igor, Steppenwolf y Leamsi

Nítsuga Sotso Anibor

(© Todos los derechos reservados)

martes, 21 de diciembre de 2010

Cabaret místico

Yo soy inmortal, sencillamente porque la muerte es sólo un concepto. Nada desaparece, todo cambia. Si acepto mis incesantes transformaciones, entro en la eternidad. Yo soy infinito porque mi cuerpo, mascarón de proa del universo, no termina en mi piel: se extiende sin límites. Yo lo sé todo porque no sólo soy mi intelecto sino también mi inconsciente, formado por la energía oscura que sostiene a los mundos, no soy sólo las diez células cerebrales que empleo cotidianamente, sino también los millones de neuronas que forman mi cerebro. Soy omnipotente cuando ceso de encerrarme como individuo y me identifico con la humanidad entera. Soy omnipresente porque, junto con todos los otros seres, formo parte de la unidad: lo que sucede, aunque sea en el lugar más lejano, me sucede. Soy increado porque antes de ser un organismo fui materia ígnea, antimateria, energía, vacuidad. Mi carne está formada por residuos de estrellas que tienen millones de años. Estoy en el cielo porque mi tierra es un navío que recorre un universo que a su vez recorre incontables otras dimensiones. Soy perfecto porque he domado mis egos haciendo que se unan a la perfección del cosmos. Yo soy todo porque soy al mismo tiempo yo y los otros.
Alejandro Jodorowski - Cabaret místico

sábado, 18 de diciembre de 2010

Solo el poeta puede hablar de poesía

Está ahí fuera: búscala.
Materialízala con palabras
hallando el mecanismo relojero
que se encuentra en lo más hondo de tu ser.

Yo veo poesía todos los días:
en calles, en metros, en prisas,
en amaneceres, en atardeceres, de noche,
en cielos claros y oscuros, en vientos iracundos o pacíficas brisas,
en amores y odios, en derrotas y esperanzas,
en pobreza, frío y sonrisas,
en humos, en claxons de coches.

Está ahí: cógela.
Tan efímero es el instante
que si a fuego no lo grabas
errante volará hasta otro poeta infeliz
(quién sospecha cuántos años pasarán
hasta que la imagen de la que se es testigo
sea pintada a besos en versos otros).

Con asombrosa celeridad transcurre
el mágico momento
en el que el uno se siente llamado a escribir.
Nítsuga Sotso Anibor

(© Todos los derechos reservados)

jueves, 9 de diciembre de 2010

El expreso de medianoche

Es curioso cómo un poeta puede llegar a cogerle cariño a escritos que, aunque para otros puedan resultar indiferentes, si han sido arracandos del pecho en determinadas situaciones acaban encerrando un encanto que los hace únicos. Pues bien, los versos que a continuación comparto los escribí la noche del miércoles 10 de noviembre en un tren nocturno de la antigua U.R.S.S. procedente de San Petersburgo con destino a Moscú. Fue una situación muy extraña pero una buena experiencia porque me sentí abrazado en la Madre Rusia y sonreído por el destino. No lo digo gratuitamente: esa noche hubo partido entre el Dínamo moscovita y el Zenit local y la estación se encontraba plagada de enaltecidos hooligans por doquier (es preciso señalar que un español medio morenito, a sus ojos, es un caucásico en toda regla Y LOS ODIAN). Pues bien, había una chica rusa que no paraba de mirarme y me hacía sentir bastante incómodo y he aquí la historia. Si consigo que, al leer, imágenes situacionales se precipiten contra vuestra imaginación, habré logrado mi objetivo.

Bebe té y me mira.

La ciudad a lo lejos y,
en medio de la oscuridad,
da forma a los marchitos campos
el agónico rechinar del ferrocarril
que a las gélidas vías mastica.

Bebe té y me mira. Dubitativa.

Más que lo rancio de las sábanas
es por mi piel canela recelo lo que huelo.
Afuera: la vida. Cruel. Compañera. Impía.
Retumban en mis oídos los gritos de la tierra estriada:
gime y llora, moribunda.

Bebe té y me mira.
Humedece sus labios y el mío rostro escruta.

El expreso se abre paso
por los predios expropiados de algún bolchevique quejica
que sin estepas se ha quedado.

A repensados sorbos, bebe té y me mira.

El tren atraviesa sombras que se ciernen
sobre un todo insondable e infinito,
acuchillando fielmente como acostumbra
la negrura impuesta por un sol maldito.

Bebe té y me mira, inquieta.

Cae el silencio y el ronquido de los gordos
hacen que en las penumbras del vagón
las tenues luces titilen.

Bebe té y me mira, sin pausa.

En las ventanas, macabro sonríe el frío,
consciente de que el día que como él estemos se ha escrito ya.
Pues no se ven estrellas, mamá:
un ejército de nubes las flanquea.

Termina su té y pregunta:
- ¿Eres español?
- ¿Yo? Oriundo de Llerena.
Nítsuga Sotso Anibor

(© Todos los derechos reservados)

martes, 7 de diciembre de 2010

Nüremberg: ¿vencedores o vencidos?

El juicio de Nüremberg: ¿vencedores o vencidos? Volviendo en el avión, tras un gélido fin de semana en Hamburgo, vi este filme de 1961 dirigido por Stanley Kramer y protagonizada por Spencer Tracy. Señores: tres horas de película que dan qué pensar. Sí, sí, ya sé que estaréis pensando que vaya tostón pero, sin embargo, el autor nos mantiene en vilo con un guión brillante, exento y carente de términos jurídicos en demasía, pues eso conllevaría a la confusión del que los desconoce. En mi humilde opinión de cinéfilo empedernido, refleja muy bien los años posteriores al fin de la guerra, cuando aún quedan cuentas pendientes. Tras el suicidio o muerte de los máximos dirigentes, quedan jueces, doctores y muchos más por pasar a manos de la justicia. En este caso, son cuatro magistrados los que se enfrentan a la siempre e incondicional ciega de báscula en mano. Mediante los candentes diálogos entre la defensa y la acusación, el espectador se concibe a sí mismo como público de la vista oral, surgiendo en su cabeza contradicciones debidas a los argumentos que arguyen cada uno: ¿actuaban en sus decisiones por obligación o sádicamente formaron parte del holocausto? ¿Estaban sus actos justificados o eran conocedores de las consecuencias de sus sentencias y lo que en los campos de exterminio ocurría? Resulta sorprendente cómo el director consigue plantear dudas según desde el punto de vista que se mire.
Nítsuga Sotso Anibor

El viaje íntimo de la locura