Poeta y basura

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“En el jardín hay un cerezo dormido, pero parece muerto. Este otoño comenzó a sentirse apático, y la dejadez se apoderó de su espíritu. La vida, cansada de verle abúlico y desastrado, decidió que lo mejor sería que se tomaran un tiempo para reflexionar sobre su relación, y se marchó de vacaciones, dejándole en un estado de abatimiento que hizo que se fuera consumiendo poco a poco hasta que acabó por convertirse en lo que es ahora: el aletargado esqueleto de un cerezo; una osamenta de madera clavada al suelo, que solo espera que regrese la vida”.

martes, 26 de septiembre de 2017

David

Dime, ¡oh David!, tú que has visto siglos pasar,
cuánto pagaste por la inmortalidad de mármol.
Baja la mirada y di
cómo es la emoción de esperar despierto el fin del mundo.

Absorto dudo cruzar el Rubicón inerme o armado,
maullar solitario en tejados ulcerados,
añadir moscas a la miel
o silbar despreocupado hasta mi turno.

Dime, ¡oh David!,
cuántos, de los que desnudo te escrutaron, sospechan tu verdad,
qué piensas de nosotros,
o si tienes frío.

Me pregunto cuál es el motivo de ser condenado a existir,
la razón del castigo de los caracoles,
el raciocinio errante de los locos,
el secreto desapegado de los dioses.

¿Dónde está tu amo para esculpir
hoy corazones hasta casi darles vida?
¿Por qué un ombligo si naciste de sus manos?
¿Qué te entristece? ¿Qué te hace feliz?
¿Alguna vez te enamoraste?

Otro día se va,
aunque éste se parecía mucho al de ayer.
La perseverancia del polvo no pasa en balde.

Dime, ¡oh David!, si
es cierto que detrás de hercúleos aspectos
hay mimbrosos zócalos que los sostengan,
cada cuántas noches las estatuas gritáis,
la frecuencia y peso de vuestras lágrimas al caer,
o si tienes hambre.

¿A dónde irás cuando seas libre?
-       A donde no conozcan mi nombre.
Un ceño receloso siempre encierra incertidumbre.
Y así fue cincelado el tuyo,
y así sigue.

Dime, ¡oh David!, que estornudas a escondidas
para que pueda creer que tu espíritu aún no ha sido lapidado
y así apuñale las pompas de mis clepsidras,
que por debajo de mis pies también se van los caminos.



Pseudónimo: Soy Tribu
Autor: AOR

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