Poeta y basura

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“En el jardín hay un cerezo dormido, pero parece muerto. Este otoño comenzó a sentirse apático, y la dejadez se apoderó de su espíritu. La vida, cansada de verle abúlico y desastrado, decidió que lo mejor sería que se tomaran un tiempo para reflexionar sobre su relación, y se marchó de vacaciones, dejándole en un estado de abatimiento que hizo que se fuera consumiendo poco a poco hasta que acabó por convertirse en lo que es ahora: el aletargado esqueleto de un cerezo; una osamenta de madera clavada al suelo, que solo espera que regrese la vida”.

jueves, 24 de mayo de 2012

"Project Glass" de Google

Otro vídeo futurista de Google. Con la cantidad de tiempo que pasamos ante pantallitas, era de esperar que se vayan prediseñando ciertos complementos útiles como son unas gafas inteligentes.

viernes, 18 de mayo de 2012

El Proyecto Tutú


Linda sufre cáncer de mamá desde 2003. Linda no sería distinta a las numerosas mujeres que lo padecen si no fuera porque su marido, el fotógrafo estadounidense Bob Carey, decidió hace nueve años poner en marcha 'El Protecto Tutú'.

Pero, ¿en qué consiste? Pues en algo que puede parecer ridículo, pero que debajo oculta una historia de amor. Bob se calzó un tutú rosa y se recorrió decenas de ciudades estadounidenses para fotografiarse sólo con el tutú.

Un hombre grande, barrigón y peludo ataviado con él incita a la risa, pero es que eso es lo que él buscaba. Porque Bob considera que la mejor medicina es la risa como cuenta
'The Tutu Project'.

Por eso decidió posar semidesnudo en diferentes lugares de su país: para que su mujer las viera y se riera. En un campo de maíz, frente a una gran montaña rusa en la playa, en el Cañón del Colorado, frente al puente de San Francisco...

"El cáncer nos ha enseñado que la vida es buena. El tratamiento de la enfermedad es difícil y, a veces, lo mejor que podemos hacer es enfrentarnos un día tras otro, reírnos de nosotros y compartir nuestras sonrisas con otros"", explica Bob en la página web del proyecto.

Las fotografías tuvieron muy buena acogida y empezaron a hacerse muy populares. Tanto que Bob decidió compilar todas esas hilarantes fotografías en un libro tiulado 'Ballerina', donde no sólo se pueden ver sino que también se puede leer las historias "de un chico y su tutú rosa" y que se publicará en octubre.

El libro estará dedicado a las mujeres que luchan contra el cáncer de mama, a las supervivientes, parientes y médicos que trabajan por ellas, y todo lo que gané irá destinado a la lucha contra el cáncer. Su objetivo en conseguir 75.000 dólares.

**El ser humano es maravilloso.




domingo, 13 de mayo de 2012

El arte del videoclip

Desde estas Navidades, me he aficionado mucho al arte de la producción y edición de videoclips. Quitando la basura facilona que suele plagar la web, a veces te encuentras con auténticas joyas que conllevan un trabajo de locos. Este, por ejemplo, de la canción "Simple math" de "Manchester Orchestra", hay escenas, planos y trucos auténticamente casi imposibles de averiguar cómo los hicieron. Bravo por "DANIELS", los que lo hicieron.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Coche auto-conducido de Google

¿Coches que conducen ellos solos por las carreteras? Algo así está a punto de convertirse en una realidad en EEUU. Nevada es el primer estado en conceder licencia de circulación a un vehículo con este sistema.

Según informa la cadena BBC, el primer coche en obtener esta licencia será un Toyota Prius modificado por Google para poder circular sin necesidad de un conductor. Los tiempos cambian.


domingo, 6 de mayo de 2012

Alegoría del Rey avaro

           Érase una vez en un reino muy, muy lejano, donde la gente vivía feliz y dichosa. El pueblo, con un enorme espíritu de unión, era gobernado por un Rey justo, sabio y bueno; alguien que se hacía querer y trabajaba sin descanso a cualquier hora por los suyos, alguien que justificaba con sus acciones el puesto que le había sido confiado. El sol jamás cesaba de brillar, las cosechas eran agradecidas y rico y próspero el comercio; pero, como todo río condenado a desembocar, un día de cielo enojado y tormentas amarillas, el buen Rey enfermó y murió.

            Durante las tres semanas que se promulgaron de luto, el reino se fue ensombreciendo paulatinamente y el pueblo yació triste, consciente de que los buenos tiempos habían terminado. La pesadumbre tornó en incertidumbre ante el nombramiento de quien les gobernaría ahora, pareciendo ser las noches el preludio de un naufragio. Así, finalizado el tiempo de luto, tomo posesión, mientras en el alféizar de la torre graznaba un cuervo enloquecido, el segundo hijo, de nombre Fausto, pues el legítimo primogénito se había ahogado en el río cuando aún era pequeño.

            El nuevo Rey Fausto fue erigido a sabiendas de que el pueblo no le quería y, a decir verdad, ni siquiera él anhelaba ser Rey (no por detentar el poder sino por deber comportarse como se espera de alguien de semejante índole). Sus propósitos distaron mucho de los de su padre y, bastante más, de lo que necesitaba el pueblo: se pasó de ostentar la condición de ciudadano a la de súbdito; procuró el aumento del patrimonio real en detrimento del de la nación, arruinando a muchas familias por la ingente subida de impuestos; las leyes se endurecieron de tal modo que incluso las conductas más irrisorias acarreaban duras penas, castigando a aquellos que, aun siendo diligentes en sus responsabilidades, no cumplían los mandatos reglamentarios de buen orden, educación y recato (mandatos que él mismo se aventuraba a transigir). Consecuentemente, no fueron pocos súbditos los que se vieron obligados a abandonar el reino.

             Gobernando con arbitrariedad y desproporcionalidad, el Rey Fausto se granjeó un desprecio sin precedentes; era un Rey egoísta, impredecible y severo que urdía de día y de noche la fórmula perfecta para implantar un régimen absoluto en el que imperase el sometimiento incondicional a su voluntad. Para ello, debía evitar levantamientos populares y, dado que tenía presente que la unión hace la fuerza, aplicó la premisa del “divide et impera”, promoviendo medidas que favoreciesen la consecución de su objetivo. En primer lugar, arrebató al pueblo sus tradiciones más antiguas y sagradas: se prohibieron los festejos públicos y privados, las celebraciones que implicasen conglomeraciones y toda excusa que fundamentase una razón para que el pueblo se reuniese en masa. Ante tal medida, otros muchos optaron por abandonar el reino.

            Por otro lado, sustituyó a los miembros del Real Consejo (fieles consejeros que transmitían el sentir general del pueblo y sus reivindicaciones) por miembros que no osasen a cuestionar sus medidas, limitados a meros trámites administrativos y relegados, de todo punto, a guardar silencio. Cuando tres hombres, ocho mujeres y seis niños se quejaron al Real Consejo, no obtuvieron otra cosa que, respectivamente, tres empalamientos, ocho cabelleras cortadas y seis pares de lenguas amputadas y exhibidas en la Plaza Central. Ante tal crueldad, veintiocho hombres se rebelaron, levantándose en armas con coraje y valentía. Sus cabezas decapitadas no tardaron en decorar la entrada de la ciudadela.

          Más gente abandonó el reino.

          El Rey Fausto creía que podía domar al pueblo mediante una feroz disciplina, implantando una política basada en el miedo que mantendría a todos recelosos de emprender acción alguna. Aquellos que se opusieron al sistema de tiranía, acababan desterrados, ahorcados, quemados o confinados en una celda a la espera de una lenta muerte fría; aquellos que apreciaban demasiado su vida, prefirieron huir sigilosamente del reino.


         Andaba encolerizado el Rey Fausto, sin comprender cómo su sistema, habiendo calculado hasta el más ínfimo detalle, podía estar fallando tan miserablemente. En cuestión de meses, el reino se vació casi al completo, provocando la bancarrota del sistema que lo sustentaba. El Rey gritó, maldijo y vociferó durante días hasta que, abatido y exasperado, vio desde el alféizar de la torre, con la barbilla apoyada en la mano y ojos de gato aborrecido, cómo se marchaba de la ciudad su último súbdito mientras, en un árbol, un cuervo graznaba enloquecido.

Nítsuga Sotso Anibor © Todos los derechos reservados  

sábado, 5 de mayo de 2012

I need nothing

"I need nothing" es un concepto original de Cãoceito + Burdman.
 
Mediante una sucesión de docenas de cubiertas de vinilos que albergan un arsenal de géneros musicales, van conquistando nuestra memoria, mientras escuchamos una y otra vez el lema: no necesito nada, tengo todo lo que necesito. Y es cierto: a menudo tenemos más de lo que necesitamos.

martes, 1 de mayo de 2012

Las personas curvas

Se me suele decir que escriba bajándome de la nube, abandonando mi tono de epopeya, mi aura de leyenda, usando un vocabulario más accesible, más de a pie de calle. Yo, me niego. Tenemos un idioma que ofrece posibilidades ilimitadas; ergo, hay que explotarlo, lo cual no quiere decir que con palabras sencillas, se hagan tan grandísimos poemas como este del barcelonés Jesús Lizano.

 

Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas

A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.
A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva.
El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
y la metralla recta.
No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a mí me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.
No los dioses rectos:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas.
Vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.
A mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.

sábado, 28 de abril de 2012

Los Vengadores

Vengo del cine de ver "Los Vengadores". Perdón, fui al cine sabiendo que iba a ver "Los Vengadores". Premonición: película con mucha pasta hecha para un público sin criterio. Crítica final: película con MUCHÍSIMA pasta hecha para un público sin criterio.

Pero seamos justos: el plantel de actores no está mal, los efectos especiales y la post-producción son acojonantes pero... ¿qué hay de la historia? Es lo mismo de siempre, solo que la maestría radica en atrapar al espectador con cantidades ingentes de balas, rayos, golpes y grandiosidades. Esto, poco a poco, está desbancando a las películas con guiones maestros, fondos magníficos o historias que merezcan la pena. Y el problema no es que no se quieran hacer, sino que los productores no inviertan en ellas tanto como en estas porque lo que deja dinero está claro qué es.

Momento de cierta brillantez: el momento con el viejo en Alemania que no quiere arrodillarse ante el líder Locki.

Cagada: se han pasado con las bromas y un humor nada refinado pero, una vez más, hecha para lo que el público quiere: reírse y aplaudir.
 
 
A pesar de todo, no disgusta: entretiene. Porque está hecha para eso, para entretener. Bueno, y para criar billetes que da gusto. La sala llena. No la vi así en "Shame", de Steve McQueen. Gran película, por cierto. 

El viaje íntimo de la locura