Y volvemos a las andadas. Hacía tiempo que no publicaba nada acerca de mi grupo favorito: Extremoduro. Y, de repente, estudiando un examen de Hacienda Pública a las 6 de la mañana se me vino esta canción a la cabeza. No solo me trae muy buenos recuerdos sino que también es una pieza curiosa. Al principio, se adentra en un halo de misterio, pasando más tarde al rock del bueno para luego terminar con, a mi parecer, un dulce final. Es lo que me gusta tanto de las letras de Robe, que pueden parecer simples pero entrañan más significado del que a priori se pueda escrutar. En mi opinión, no hay nada más maestro como llevar al lector a un sitio muy hondo con pocas palabras, es decir, es como ser arrastrado hasta el fondo del mar con una piedrecita atada al pantalón. Guten Apetit.
Atraviesa ya
la cortina gris;
deja de pensar,
nunca estás aquí.
Encuéntrame al salir de tus juegos de azar,
empiézate a reír y dame de fumar;
y en mi corazón no busques nunca una razón:
sólo sé vivir siempre fuera de control.
Y acompáñame si quieres hacer que me sienta bien
y ponte del revés si quieres hacer que te sienta bien.
Me sube y me siento encima de las nubes,
me cuentan que tienen ganas de tormenta,
qué importa si las noches se nos hacen cortas,
me mira y hasta las palabras se me olvidan.
Y cuando sale, el Sol empieza a bailar;
y cuando ríe, el mundo entero me da igual.
Y al despertar se acabó la primavera,
y al día siguiente la cabeza no deja de girar.
Repetiremos un sábado cualquiera,
nos hablarán las estrellas en cualquier lugar.
Atraviesa ya
la cortina gris;
deja de pensar,
nunca estás aquí.
Encuéntrame al salir de tus juegos de azar,
empiézate a reír y dame de fumar;
y en mi corazón no busques nunca una razón:
sólo sé vivir siempre fuera de control.
Y acompáñame si quieres hacer que me sienta bien
y ponte del revés si quieres hacer que te sienta bien.
Me sube y me siento encima de las nubes,
me cuentan que tienen ganas de tormenta,
qué importa si las noches se nos hacen cortas,
me mira y hasta las palabras se me olvidan.
Y cuando sale, el Sol empieza a bailar;
y cuando ríe, el mundo entero me da igual.
Y al despertar se acabó la primavera,
y al día siguiente la cabeza no deja de girar.
Repetiremos un sábado cualquiera,
nos hablarán las estrellas en cualquier lugar.
Roberto Iniesta