Poeta y basura

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“En el jardín hay un cerezo dormido, pero parece muerto. Este otoño comenzó a sentirse apático, y la dejadez se apoderó de su espíritu. La vida, cansada de verle abúlico y desastrado, decidió que lo mejor sería que se tomaran un tiempo para reflexionar sobre su relación, y se marchó de vacaciones, dejándole en un estado de abatimiento que hizo que se fuera consumiendo poco a poco hasta que acabó por convertirse en lo que es ahora: el aletargado esqueleto de un cerezo; una osamenta de madera clavada al suelo, que solo espera que regrese la vida”.

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sábado, 1 de septiembre de 2012

Surf en el Pororoca

Ahora que en un mesecito podré visitar el Brasil, posteo este vídeo sobre el fenómeno del Pororoca. Pororoca es una onomatopeya de la lengua tupí-guaraní pororó-ká, que significa "gran estruendo", y se utiliza para designar un fenómeno similar al que se conoce como macareo en el delta del Orinoco, que se manifiesta como una especie de oleaje ruidoso que recorren los grandes ríos del norte del país, especialmente el Amazonas, a partir de su desembocadura durante decenas de kilómetros que se produce por la acción de las mareas al penetrar las aguas marinas sobre las fluviales durante la pleamar o flujo. La pororoca es más intensa cuando el ancho del río se estrecha, por lo que las aguas oceánicas del Atlántico pueden penetrar más fácilmente y con mayor velocidad y longitud en los cauces del delta de este río, lo que da origen a una verdadera inundación que llena de agua salada muchas zonas ribereñas.
 
Hasta a los niños más pequeños les enseñan en los colegios cómo puede llegar a ser devastador este fenómeno. Se ha mitificado a este fenómeno natural como un asesino o monstruo que llega a anegar tierras bajas de las orillas con agua salada. Su sonido, hasta media hora antes de llegar, es el de un oleaje intenso y continuado.
 
Lo más impresionante es que hay gente que aprovecha esta ola gigante del río para hacer surf.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cafés vieneses y cine

Este puente tuve la suerte de visitar vestigios del antiguo imperio austro-húngaro. Fui a Viena y, someramente, haré cinco recomendaciones: dos cafés y tres películas.

Inmerso en una ciudad para mi gusto demasiado "gloriosa", calles demasiado anchas, fachadas horriblemente pulcras y palacios a la vuelta de cada esquina (no os imagináis cómo añoraba Palermo mientras pateaba la ciudad), en dos ocasiones me sentí cálido. El Café Hawelka, punto literario de muebles cansados pero hogareños, me recibió con un gran chocolate caliente. En cuanto al otro, algo más refinado, el Café Central, ambientado con pianista, se encuentra rodeado de columnas de estilo sencillo y arquitectura que invita a soñar.

La verdad es que, ante tanto deslumbre y derroche arquitectónico, me dio un empacho, por lo que tuve que refugiarme en películas. Casi preceptivamente deberías ver las que a continuación os propongo. Tienen en común que muestran los distintos tipos de vida, culturas y gentes de cada país. ¿Acaso no es uno de los mejores métodos para viajar?

- Estación Central de Brasil: impresionante road movie en la que, con una actuación estelar, los originales protagonistas nos muestran una historia "molto carina".
- El cartero (y Pablo Neruda): si la correlación de la anterior, un niño chico y una solterona entrada en años era llamativa, esta lo es casi aún más pues se desarrolla a través de la relación entablada entre el poeta Pablo Neruda y un humilde cartero que le lleva la correspondencia a su casa en una isla durante el exilio.
- Tsotsi: muy buenísimo film sudafricano en el que el joven actor encarna a la perfección a quien representa hasta dar la impresión de que hace de él mismo. Dura y real.

Con esto, prosigo en mis estudios. ¡A más ver!

jueves, 17 de febrero de 2011

Romanzo criminale

Tras un fin de exámenes algo desastroso en Derecho y Relaciones Internacionales (al hoyo Hacienda Pública, Derecho Diplomático, Civil y Penal) y dos en la Filología  (por falta de tiempo para compaginar) que empecé este año simultáneamente en la Complu, pero que no han incidido ni un ápice en mi felicidad, he decir que... ¡sigo vivo!

Para desconectar de la más cruenta y vil rutina, me fui con mi novia a Marrakech. Todo lo que había visto de África hasta entonces fue hace 8 años desde las Torres de Hércules de Gibraltar. ¿Resumen? ¡Una puta mierda! Descansar he descansao la ostia pero joder... sufrimos una agresión de un enajenado mental, un hurto en grado de tentativa en un taxi, mil acosos en los zocos, cansancio de regatear y peligro y tensión constante con las putas motos y coches de caballos de los cojones.

En principio, reservamos Túnez a un circuito acojonante pero tuvimos que cancelar. Turquía no coincidían las fechas y Egipto se iba de precio (menos mal), así que acabamos en Marruecos. Mi recomendación es que un viaje de una pareja medianamente joven europea no es aconsejable. Respeto su religión y cultura, pero con la parienta ahí no vuelvo ni a ostias.

Tras el desahogo, escribo LO IMPORTANTE. Mi estupendísima contraria me recomendó una serie. La mejor serie que he visto (junto a Yo, Claudio): Roma Criminal.


Basada en la exitosa novela 'Romanzo Criminale', narra el ascenso y caída de la Banda de la Magliana, un grupo de jóvenes delincuentes que dominaron el narcotráfico de Roma a finales de los '70 llegando a establecer conexiones con la Mafia, los Servicios Secretos Italianos e incluso el Vaticano. En definitiva, DOCE CAPITULAZOS, UNA SOLA TEMPORADA, donde se conjuga una perfecta plasmación de la mafia sin abusos de tópicos, con unos personajes genialmente caracterizados (El Libanés, Frío, el Dandy, Treintadenarios, El Terrible, Fideo...), una historia bien tramada, un perfecto vestuario, banda sonora, actuación, dirección y montaje. Solo digo que en filmaffinity tiene un 8'2 y en mi corazón casi un 10.

No perdáis el tiempo y descargárosla: http://www.seriesyonkis.com/serie/roma-criminal/

jueves, 9 de diciembre de 2010

El expreso de medianoche

Es curioso cómo un poeta puede llegar a cogerle cariño a escritos que, aunque para otros puedan resultar indiferentes, si han sido arracandos del pecho en determinadas situaciones acaban encerrando un encanto que los hace únicos. Pues bien, los versos que a continuación comparto los escribí la noche del miércoles 10 de noviembre en un tren nocturno de la antigua U.R.S.S. procedente de San Petersburgo con destino a Moscú. Fue una situación muy extraña pero una buena experiencia porque me sentí abrazado en la Madre Rusia y sonreído por el destino. No lo digo gratuitamente: esa noche hubo partido entre el Dínamo moscovita y el Zenit local y la estación se encontraba plagada de enaltecidos hooligans por doquier (es preciso señalar que un español medio morenito, a sus ojos, es un caucásico en toda regla Y LOS ODIAN). Pues bien, había una chica rusa que no paraba de mirarme y me hacía sentir bastante incómodo y he aquí la historia. Si consigo que, al leer, imágenes situacionales se precipiten contra vuestra imaginación, habré logrado mi objetivo.

Bebe té y me mira.

La ciudad a lo lejos y,
en medio de la oscuridad,
da forma a los marchitos campos
el agónico rechinar del ferrocarril
que a las gélidas vías mastica.

Bebe té y me mira. Dubitativa.

Más que lo rancio de las sábanas
es por mi piel canela recelo lo que huelo.
Afuera: la vida. Cruel. Compañera. Impía.
Retumban en mis oídos los gritos de la tierra estriada:
gime y llora, moribunda.

Bebe té y me mira.
Humedece sus labios y el mío rostro escruta.

El expreso se abre paso
por los predios expropiados de algún bolchevique quejica
que sin estepas se ha quedado.

A repensados sorbos, bebe té y me mira.

El tren atraviesa sombras que se ciernen
sobre un todo insondable e infinito,
acuchillando fielmente como acostumbra
la negrura impuesta por un sol maldito.

Bebe té y me mira, inquieta.

Cae el silencio y el ronquido de los gordos
hacen que en las penumbras del vagón
las tenues luces titilen.

Bebe té y me mira, sin pausa.

En las ventanas, macabro sonríe el frío,
consciente de que el día que como él estemos se ha escrito ya.
Pues no se ven estrellas, mamá:
un ejército de nubes las flanquea.

Termina su té y pregunta:
- ¿Eres español?
- ¿Yo? Oriundo de Llerena.
Nítsuga Sotso Anibor

(© Todos los derechos reservados)

martes, 16 de noviembre de 2010

San Petersburgo

English versión

To Elizaveta Ivanova

Being rocked by Neva’ stream
that, from below, the North Venice showed me;

wrecking on Vasilevsky Island
and, lost, waking up with the perpetual fire heat
of the second Rostral column
that the drops of my wet clothes extinguished;

stepping on the marshy swamp where, proud, Peter the Great walked;

wandering aimlessly through insurgents palaces which, by the hand of men,
like sleepwalkers have been erected;

breathing the same air that the angry Pushkin retained
when he fought a duel;

feeling the indifference to life and death inside of me ripping up
watching malformed fetuses -ignorant of the punishment-
diving in formalin in the Kunstkammer;

dreaming with the slides, whirlpools and colors of the Spilled Blood Church
in which turrets I would get down with gnawing sheets;

fleeing, by instinct, the hundreds of dragons that, with breath gaseous nebulae,
challenge the tears, the cold, the wind;

taking notice of the cruelty of winter erosion
who, puffing on ferrous locks, froze the Love;

sailing in the raging wrinkles of the old woman who, in the Ulitsa Labutina,

patient, never complained of scrutinizing
heaven after heaven waiting suns that, unfortunately, did not ever arrive;

smelling the street beggar number forty-six that around the Nevsky Prospekt
drags along all his misery:
exchanging lean faces,
enrolling in his cracked palms,
running through the ideas that he gave me,
jumping in his gray hair and entangling in his beard,
going with him, although he did not know, a road stretch and listening and learning and reveling stories about what he on the streets had lived;

bumping against Gogol's nose that, chill, in the Hermitage has hidden
behind the Madonna Litta of the Florentine master;

imagining me Tsar;

realizing in this, in that and in those,
evaporating I fainted when I understood that the City will never be mine.

 



Versión española

A Elivazeta Ivanova

Al ser mecido por la corriente del Neva
que, desde abajo, la Venecia del norte me enseñó;

al en la Isla Vasilevski naufragar
y perdido despertarme al calor del perpetuo fuego
de la segunda Columna Rostral
que las gotas de mis mojadas ropas extinguieron;

al pisar las pantanosas ciénagas por donde orgulloso paseaba Pedro el Grande;

al errar sin rumbo a través de insurgentes palacios que, por la mano del hombre,
sonámbulos se han erigido;

al respirar el mismo aire que el iracundo Pushkin retuvo
cuando en duelo se batió;

al sentir cómo la indiferencia hacia vida o muerte dentro de mí se desgarraba
contemplando malformados fetos -ignorantes del castigo-
buceando en formol en el Kunstkammer;

al soñar por los toboganes, torbellinos y colores
de la Iglesia de la Sangre Derramada,
por cuyas torretas querría descolgarme con roídas sábanas;

al huir por instinto de los cientos de dragones
que con nebulosas de gaseiforme aliento
desafían al llanto, al frío, al viento;

al percatarme de la erosiva crueldad del invierno,
que, resoplando sobre candados férreos, amores congeló;

al surcar por las embravecidas arrugas de la vieja que en la Ulitsa Labutina
nunca se quejó de paciente escrutar
cielos tras cielos aguardando soles que infelizmente no llegaron;

al oler al ambulante mendigo número cuarenta y seis
que por todo el Nevskiy Prospekt su miseria arrastra:
al intercambiar enjutos rostros,
al enrolarme en sus agrietadas palmas,
al pulular por las ideas que me mostró,
al saltar por sus canas y enredarme entre su poblada barba,
al, aunque él no lo sepa, acompañarle un trecho del camino y escuchar y aprender y
deleitarme con historietas sobre lo que en las calles ha vivido;

al toparme con la nariz de Gogol que, resfriada, en el Ermitage se ha escondido
tras la Madonna Litta del maestro florentino;

al imaginarme zar;

al reparar en esto, eso y aquello,
evaporándome me desvanecí al comprender que la ciudad jamás será mía.

Nítsuga Sotso Anibor © Todos los derechos reservados

martes, 5 de octubre de 2010

Ein typischer Tag - Dresden 2010

(Nota introductoria para los no germano-parlantes: este es mi nuevo corto para un concurso que organiza la compañía con la que fui a Alemania este verano. ¡Espero que os guste!)

Video gemacht von Agustín Ostos Robina, Student Sommer-Intensivkurs im August 2010 in Dresden, Deutschland, mit dem Goethe Institut. Neben einem Souvenir für Teamkollegen und Freunde, ist ein Video für den Wettbewerb selbst organisiert bei Goethe-Institut. Was ich versuche, das tägliche Leben einer Person (hier George) reflektieren, der aufsteht, Dusche, frühstücken und mit dem Tram bis, wenn sie die Türklinke des Instituts (8 Uhr) und berühren erreicht, hat eine "flash". Damals, erinnert er sich kleine Teile der Momente und Augenblicke, die Arbeit als eine Zusammenfassung des Monats, in Dresden, bis plötzlich der "flash" vorbei ist und George ist dort in der Tür, blieb stehen, und es ist Nacht (21 Uhr) und alles endete.

Ich hoffe es gefällt euch. Bis Bald!
Nítsuga Sotso Anibor

El viaje íntimo de la locura